Mi retirada del mundo
- 9 may
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Actualizado: 20 ago
Tantas cosas estaban pasando en mi vida cuando todo explotó...cuando mi piso se volvió arena movediza...cuando la vida que tenía dejo de tener sentido. Fueron muchos flancos los que se movieron, hoy entiendo que fue mi Urano natal en oposición a Urano de ese momento, a mis 43.
En ese momento la vida cambia, da un giro, Urano es el gran "despertador", de imprevisto llega a tu vida y desmantela estructuras que muchas veces están obsoletas o estancadas, que por supuesto si no estamos conectados con nosotros mismos, con nuestro interior, no entendemos que está pasando, ni menos porqué...y todo lo que trae, ese desmantelamiento, por ponerle una palabra, es mucho más difícil de asumir.
En algún momento de mi existencia entré en un piloto automático donde primaba el afuera...importaba más lo que otros querían, lo que otros esperaban, lo que otros necesitaban, de mí.
Y dónde quedaba yo? dónde quedaba el latido mi corazón esos años?
No digo que fue terrible ni mucho menos, fue hermoso, maravilloso, pero algo faltaba, siempre algo faltaba ...en mi interior.
El viaje inconscientemente me fue llevando hacia adentro, comencé a meditar a diario, nada pasaba, busqué el silencio, tampoco...era tal el caos de lo externo, que lo único que podía era ir hacia adentro.
Empecé de a poco a percibir que había algo dentro de mí que llevaba años tratando de comunicarse conmigo, las meditaciones, las respiraciones y el silencio sí estaban moviendo algo, pero era tan sutil, que el ruido externo no me dejaba notarlo...de a poco, algo iba apareciendo...debo ser honesta, esto no pasó de un día para otro, fueron más de dos años, donde pasaron miles de cosas, que fueron desbaratando todo lo que había construido, no fue fácil, fue doloroso.
Muchas noches oscuras, esa sensación de vacío de quedarse si aire de tanto llorar, porqué? porqué a mi?, que estoy haciendo con mi vida...a que vine - miles de preguntas existenciales - una y otra vez se repetían...y así cada vez que me entregaba a las emociones que estaba sintiendo, soltando por completo el control, era como si pasara a otro nivel, era como si cosas que antes importaban o dolían, o me costaban, ya no lo hacían. Aprendí a habitar esas noches, y a darme cuenta de que cuando terminaban, los días eran más radiantes...apareció la paz, una paz que no recordaba...
En medio del caos algo siempre me sostenía, pero faltaba algo, había una clave que aún no encontraba...un día, viendo uno de los miles de videos algo me hizo click "abrázate y dite a ti misma que te quieres, que estas orgullosa de ti, por todo lo que has ido superando". Lo encontré bien raro, abrazarme, lo había hecho seguramente en alguna vez que estuve en biodanza o en algún círculo de mujeres, pero esta vez era diferente, esto era hacerlo sola conmigo misma...y lo hice, se sintió bien, raro, pero bien...lo repetí...lo repetí... hasta que al fin lo entendí - lo había leído mil veces y visto en mil videos - pero esta vez realmente lo entendí.
Entendí que tenía que amar cada una de mis partes, no solo las que me gustaban, sino todas, las que no me gustaba o quería que fueran diferentes también. Entendí que ese era el camino, ahora por donde empezaba, no se cómo, pero todo empezó a llegar, un trabajo profundo sobre integrar la sombra, la esencia de magnolia (historia que relataré en otro momento), empezar a conectar con mi cuerpo y asi fui haciéndome cargo de lo que estaba necesitando
Y poco a poco ese viaje hacia adentro, empezó a dar frutos hacia afuera, poco a poco comencé a volver al mundo.
Entendí que una parte fundamental del camino hacia uno mismo es amarse y aceptarse, mientras eso no sucediera, las cosas no podían mejorar...y asi empezar a Darme lo que necesitaba Darme.

"Si me amo a mí mismo, te amo.
Si te amo, me amo a mí mismo"
Rumi


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